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Alternativas en la Edad Avanzada

por Sol B. Gil/Linette Santiago Arroyo el día 05/07/2011 08:05 |
En el último siglo, se ha ido modificando el concepto de vejez y la percepción de la edad avanzada hacia un proceso natural de vida con características enriquecidas; gracias a la promoción de la salud y la prevención de la enfermedad, al desarrollo de políticas públicas, la educación, la divulgación, el desarrollo de tecnologías y la introspección positiva de dicha población.

A través de la historia, la situación de las personas de edad avanzada ha sido determinada por factores negativos que hacen de esta etapa un proceso de la vida marcado fundamentalmente por la enfermedad, la incapacidad y el abandono, entre otros, dejando de lado aspectos relevantes y objetivos pertinentes a la persona de edad avanzada como individuo. La funcionalidad de una persona de edad avanzada está determinada por su capacidad de realizar actividades de la vida diaria de manera autónoma, como: comer, asearse, vestirse, usar el baño y movilizarse. De igual manera, depende también de su capacidad de realizar actividades instrumentales de la vida diaria, como: preparar alimentos, tomar medicamentos, hacer compras, usar el teléfono y administrar la economía. Cuando las personas de edad avanzada desarrollan hábitos saludables, pueden seguir participando socialmente, permanecer activas y capaces, adaptarse a los cambios, ser útiles y con capacidad de funcionar en los contextos familiares, sociales, laborales, educativos y recreativos.

Con el fin de lograr una mayor funcionalidad, independencia e inclusión social de la persona de edad avanzada, se ha ido incluyendo el uso de equipos y servicios de Asistencia Tecnológica (AT) como apoyo complementario para maximizar estos procesos. La AT se ha identificado como una herramienta que acrecienta las posibilidades de integración y participación activa en la sociedad por parte de las personas que la utilizan. Es decir, el uso de la AT brinda un apoyo extraordinario en el manejo de los grandes retos de la población de edad avanzada que desea seguir siendo independiente, funcional y capaz. Es importante destacar que cuando contemplamos la utilización de AT para personas de edad avanzada, no implica la utilización de equipos sofisticados y de alta tecnología. La AT puede circunscribirse a equipos de baja tecnología que requiere poco o ningún diseño electrónico y que, de igual forma, maximiza el potencial de ejecución en la realización de diversas actividades.

Partiendo de lo antes mencionado, se considera de vital importancia la integración del uso de la AT en la vida de la persona de edad avanzada como alternativa vanguardista para contrarrestar las implicaciones negativas propias del proceso de envejecimiento. Esta integración debe contemplarse en los diversos escenarios, en los cuales se involucra la persona de edad avanzada; por ejemplo, hogar, comunidad y centros de servicio. Su integración traerá consigo un efecto muy positivo para esta población; ya que los equipos y servicios de AT permiten maximizar las capacidades funcionales en actividades que van desde las más simples hasta las más complejas. La realización de este tipo de actividades, con mayor grado de independencia, genera en la persona de edad avanzada una mejor autoestima. Así mismo, la AT permite la realización de actividades más productivas en el manejo de sistemas computadorizados, lectura-escritura y comunicación funcional.

Mann y otros (1999) sostienen que la AT ha contribuido en la dilatación de la institucionalización de personas de edad avanzada, que requieren mayor atención y cuidado, y en ahorros sustanciales de gastos de cuidados especializados en el hogar o en instituciones privadas. Además, la AT se convierte en un recurso que facilita el derecho de la persona de edad avanzada contemplado en la Carta de Derecho de la Persona de Edad Avanzada, la cual expone la necesidad de promover servicios y medios que faciliten la permanencia de la persona en el seno de su familia y el mejor disfrute de actividades sociales. Mediante el uso de la AT, la persona de edad avanzada puede disfrutar de mayor seguridad en el hogar, evitando caídas, quemaduras, incendios, envenenamiento por medicamentos, mayor y mejor aseo personal, mayor participación en actividades sociales y familiares y accesos a las telecomunicaciones. Podemos concluir que la AT contribuye al logro de una mejor calidad de vida en la persona de edad avanzada. En Puerto Rico, el Programa de Asistencia Tecnológica de Puerto Rico está comprometido en ofrecer servicios de AT a las personas con impedimentos y de edad avanzada que deseen aumentar sus capacidades funcionales.

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